• Mis relatos

    Ciento veinte segundos

    RELATO GANADOR CON EL PRIMER PREMIO EX AEQUO EN EL CONCURSO PALABRAS CONTRA EL VIRUS CONVOCADO POR LA ASOCIACIÓN DE CREADORES Y ARTISTAS PALIN   Ya son las siete. Oigo moverse el ascensor. Va a ser Ella. Sí. Estoy seguro. Por la hora, solo puede ser Ella. Sube. Se detiene en este piso y suena el repiqueteo de sus tacones en el descansillo. Me asomo directamente por la mirilla para asegurarme de que es Ella y la veo. Hoy viene vestida de gris y creo que, cuando salió de mañana, esperaba tener un día duro porque lleva sus zapatos rojos. Después de tanto tiempo contemplándola y analizando su carácter desde…

  • Mis relatos

    MI OTRO YO

    Hoy es 31 de octubre y voy camino del pueblo. Aún me queda casi una hora de trayecto y está anocheciendo. He estado retrasando el momento de la partida intentando convencerme a mí mismo de tener muchas cosas que hacer, pero es que llevo varios años haciéndome el loco y sin ir a arreglar la tumba de mi madre en el cementerio. No soporto ver el tiempo detenido en la foto de su lápida, ni la cruz que la adorna. Intuyo que, desde que murió, es ella la que cada noche abre las ventanas y pasea por mi cuarto inundándolo todo con aroma de flores y canturreando; la que siempre…

  • Mis relatos,  Uncategorized

    Metamorfosis

       El nido se le hacía cada vez más pequeño. Las alas se le estaban atrofiando. El resto de pájaros le contaban de rutas donde el sol ardía dándoles vida. Y deseaba emprender el camino… No sabía a dónde ni cuáles serían sus compañeros de viaje, pero necesitaba extender sus alas, aunque fuera por última vez.  Y empezó a probar. Cada día realizaba un vuelo un poquito más largo. Subía, bajaba, hacía piruetas… quería estar bien preparado para ese vuelo sin retorno.  Sin embargo, empezó a notar que, conforme se alejaba del nido, los colores de sus plumas se iban difuminando. Parecía que necesitara los pequeños brotes de su árbol…

  • Mis relatos

    El primer verano

    El sol caía a plomo sobre la terraza de la Residencia de Tiempo Libre. Los huéspedes, que aguardaban la apertura de las puertas del comedor para el primer turno del almuerzo, buscaban sitios frescos donde la espera se hiciera más leve. El mejor era la cafetería situada en un plano inferior a la terraza y resguardada del sol. Allí, en la entrada, había instalado un futbolín en el que jugaba un grupo de niños, mientras otros, a su alrededor, seguían con interés la partida. Ella,  que todavía no conocía a nadie, se acercó buscando a su hermano. Bastó una mirada para que su interior se viera sacudido con una fuerza…